Porque esto también pasará. La situación a la que nos enfrentamos no dista de cualquier situación delicada o drama al que hayamos tenido o tengamos que hacerle frente.

Estamos y pasaremos por todas y cada una de las fases de la imagen, y en este orden. Y va a depender de cada uno de nosotros la velocidad por la que recorramos el camino.

 

Una vez recibida la noticia (SORPRESA) y superado el shock inicial, pasaremos rápidamente a la fase de NEGACIÓN. Aquí se inicia nuestra resistencia ante la nueva situación. La ira y el enfado rondarán nuestras cabezas. Pensaremos “No es verdad, esto no puede estar pasando”.

De este estado de frustración es natural evolucionar al MIEDO. La sensación de incertidumbre llegará a nosotros como una amenaza y nos hará estar temerosos ante ese futuro incierto y desconocido. Empezaremos a temer por los nuestros, por nosotros, por el trabajo, por la economía…

Para la gran mayoría, la evolución natural de esa fase puede conllevar iniciar periodos de ANSIEDAD, estrés o incluso depresión.

Pero recuerda, de todo se sale. Con buenos hábitos, rutinas adecuadas y positividad, tarde o temprano llegaremos a la fase de EXPLORACIÓN. Allí comenzaremos nuestro proceso de adaptación a las nuevas circunstancias y nuestro cuerpo empezará a estabilizar la situación y a reconstruir una nueva de manera positiva.

Es el momento preciso de pasar a la fase de ACEPTACIÓN. Entenderemos las circunstancias como superables y comprenderemos que el pasado y el presente no podemos cambiarlo, pero sí podemos trabajar en nuestro futuro, por duro que sea, desde una visión positiva y constructiva.

Finalmente, cuando todo esto pase, estaremos en una fase muy diferente, denominada APRENDIZAJE. Sencillamente superior, dónde nuestras experiencias vividas nos harán ser más fuertes y estar más preparados para el futuro. Sé consciente de todo lo que habrás aprendido en este duro viaje y recuérdalo en el futuro.

Aplanar y cortar la curva está en nuestras manos. En las de cada uno de nosotros. Identifica dónde te encuentras y trabaja para seguir avanzando. Porque recuerda que esto también pasará. Y es que, como decía Víktor Frankl:

“Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos”.

 

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