Llevo viendo y analizando desde hace semanas los numerosos debates, artículos y opiniones en relación al futuro del Teletrabajo.

Los mensajes y conclusiones más extendidos han sido del tipo «Ha venido para quedarse», «Debe ser combinado con la necesaria presencialidad», «Va a depender de los puestos», «La tecnología ha demostrado que el Teletrabajo es el modelo organizativo futuro predominante», «El empleado y el el empresario debe negociar el modelo»…

Y estoy de acuerdo en parte con todas y cada una de estas afirmaciones. Pero sigo considerando para que el Teletrabajo se asiente con firmeza en las empresas, la piedra angular no será únicamente la tecnología (que es básica y fundamental, faltaría más!), ni la necesidad de conciliar (tan necesaria de impulsar y seguir apoyando), ni el ahorro de costes y ganancia de eficiencias que lleva obviamente esta fórmula de trabajo, ni tan siquiera el necesario análisis de puestos sobre los cuales podemos ir adecuando el teletrabajo como modalidad organizativa prioritaria.

Sigo pensando que la clave está en la Cultura Organizativa. Para algunas compañías, el teletrabajo será un nuevo Driver indispensable para hacer más eficientes sus estructuras a la par que mejorará la propuesta de valor para sus empleados. Otras, indudablemente, irán considerando al teletrabajo como fórmula predominante para ciertos colectivos e intentarán progresivamente incorporar diferentes grupos de profesionales y monitorizar el resultado de dichas implantaciones.

Pero para otras, lamentablemente, el teletrabajo irá minorando paulatinamente hasta volver a cifras pre-confinamiento. Podemos disponer de la tecnología, de la demostración «real» de que hemos sido capaces de teletrabajar siendo eficientes y prestando nuestro servicios con solvencia y de la evidencia manifiesta de que en un teletrabajo bien gestionado (recordemos que dista bastante de lo que hemos vivido en los últimos meses), etc. Pero tal vez todo esto no sea suficiente para ciertas organizaciones y para su cultura organizativa.

Por todo ello, espero y deseo que aquellos modelos culturales que priman y valoran el presentismo hayan adquirido algún aprendizaje de las posibilidades que el Teletrabajo (bien gestionado) puede generar en términos de eficiencia y bienestar de las organizaciones.

Y es que, una vez más, parafraseando al maestro Drucker la «cultura come estrategias para desayunar».

«La cultura organizacional no es sólo es un aspecto del juego. Es el juego.»

Lou Gerstner (Ex-CEO de IBM).  

 

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